El pequeño Juan y su amigo, eran como hermanos.
Una tarde,apenado, Juan le pidió a su amigo, que le fuera recordando las cosas
importantes de su vida,
es que Juan vivía apasionadamente, pero olvidaba enseguida.
Estrecharon sus manos y su compañero, prometió hacerlo siempre.
Así pasaron juntos la infancia, cosechando travesuras y, pasado un tiempo,
el memorioso se las recordaba a Juan, que reía.
Los años pasaron...y con ellos la juventud,
pero aquel pacto de niños, permanecía intacto. Hasta que un día...
la muerte los separó...
Hoy su mejor amigo, lo visita en el cementerio...
-Juan amigo. Perdoná que no te recuerde tu muerte,
es que temo hacerlo...y que no rías...
Es que espero la olvides...y vuelvas un día.
Una tarde,apenado, Juan le pidió a su amigo, que le fuera recordando las cosas
importantes de su vida,
es que Juan vivía apasionadamente, pero olvidaba enseguida.
Estrecharon sus manos y su compañero, prometió hacerlo siempre.
Así pasaron juntos la infancia, cosechando travesuras y, pasado un tiempo,
el memorioso se las recordaba a Juan, que reía.
Los años pasaron...y con ellos la juventud,
pero aquel pacto de niños, permanecía intacto. Hasta que un día...
la muerte los separó...
Hoy su mejor amigo, lo visita en el cementerio...
-Juan amigo. Perdoná que no te recuerde tu muerte,
es que temo hacerlo...y que no rías...
Es que espero la olvides...y vuelvas un día.
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